—Mis felicitaciones, señora, está embarazada— dijo la médica sonriendo.
—¿Qué?— preguntó Serena, incrédula.
—¡Ahhh, vas a tener un bebé!— celebró Sindy, feliz.
—Por su historial, usted tuvo una enfermedad complicada y terminó el tratamiento hace poco tiempo, así que le voy a recetar una medicación especial para que el bebé pueda crecer bien sin riesgo de que la enfermedad regrese— la médica tomó su cuaderno de recetas y comenzó a escribir mientras hablaba sin parar. Sindy también hablaba emocionada por su futuro sobrino, pero Serena seguía mirando a la nada, intentando asimilar que había un ser vivo creciendo dentro de ella, una pequeña personita hecha por ella y Dominic.
Serena y Sindy entraron en el ascensor, y Sindy miró a Serena, que todavía parecía distante.
—¿Todo está bien? ¿Te preocupa el bebé? La médica ya dijo que si sigues las indicaciones, tu enfermedad no va a volver y él puede crecer sano. ¿Ya imaginaste un bebé tuyo y de Dominic? ¡Va a ser tan lindo!
—No sé si debo tene