–¿Mi amor, ya estás lista?– preguntó Erick y abrió la puerta del cuarto, pero su cara se tornó en una mueca al ver a Serena allí en la cama aún sin vestirse.
Erick suspiró intentando mantener la calma, y caminó hasta ella. –¿Qué estás haciendo? Te dije que te vistieras, la cena ya está lista–
–Yo... Yo no me estoy sintiendo bien, Erick– respondió ella girando el rostro hacia el lado.
Erick soltó una risa soplada y se aproximó a Serena. –¿Quieres poner a prueba mi paciencia?–
–Estoy hablando en