[Punto de vista de Araya]
Araya yace sobre la piedra fría, su cuerpo roto y temblando. El vacío en su pecho donde el vínculo solía estar se siente como una herida abierta, cruda y sangrante. Apenas puede respirar a través del dolor.
La manada ha comenzado a dispersarse, sus susurros desvaneciéndose mientras le dan la espalda. Algunos miran sobre sus hombros con lástima. Otros con asco. La mayoría no mira en absoluto.
Araya intenta impulsarse, pero sus brazos ceden bajo ella. Colapsa de nuevo sobre la piedra, sangre fresca manchando el suelo.
Pasos se acercan. Pesados. Deliberados.
Araya levanta la cabeza, parpadeando a través de las lágrimas y la sangre. Su visión se aclara lo suficiente para ver a su padre de pie sobre ella.
Eldric Varrow luce más viejo de lo que Araya recuerda. Su cabello castaño está más gris en las sienes, sus hombros encorvados bajo un peso invisible. Pero sus ojos no son suaves. Son duros y fríos mientras mira fijamente a su hija.
"Padre", susurra Araya, su voz