Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl sol, que todavía caía con fuerza, traspasaba las cortinas transparentes e iluminaba cada rincón de la mansión de los Dramell. En el salón de estar, cubierto todo de tapices blancos y adornos delicados, la luz le daba al ambiente un aire de claridad, de pureza, como si fuera la morada de un ángel. Lo único en la sala que llamaba la atención y que contrastaba con los sofás de colores claros y las arañas blancas que colgaba







