Mundo de ficçãoIniciar sessãoDaba vueltas por el almacén, buscando algo útil, mientras Enxo la observaba tan fijamente como si quisiera atravesarle la espalda, siguiendo cada uno de sus movimientos, poniéndole los pelos de punta. Llevaban en silencio un tiempo que a Dehna se le hacía eterno y muy incómodo; no confiaba en él, pero menos confiaba en sí misma. Tenía que luchar con sus ganas de voltearse y echarle una mirada de reojo, lo cual, de todos modos, hacía cada tanto de manera inconsciente.
Él se mantenía de







