Hadassa.
Adiós…
Como todo el tiempo, como siempre con él, mi cuerpo sintió la adrenalina correr por mis venas cuando mis ojos llegaron a los suyos, y aun en nuestra lejanía, toda mi piel se resintió ante el escrutinio, y su mirada recorriendo desde mis pies a mi cabeza.
No me atreví a moverme, por un parte, me ardía la piel por querer ir corriendo a su lugar y abrazarlo con fuerza. Estaría mintiendo si dijera que esto no es lo que quería, pero esta vez había algo en su mirada que me dijo que es