HOLLY
A la lejanía, escuché murmullos.
Sentí calor por toda mi espalda, una mano en mi pecho y ronquidos en mi oído. Los murmullos se convirtieron en risillas.
—Mami—masculló, los ronquidos se detuvieron, lo sentí remover.
—¿Hum? —parece que Adam irguió la cabeza.
—Mami, se hace tarde.
—¿Qué? —me erguí, pero mi cabeza chocó con la de Adam.
—¡Auch!
Me tallé el rostro.
—Bebés, pónganse los zapatos, es hora de irnos.
—Hum—Adam me abrazó por la cintura—, no vayan a clases hoy, es Halloween