47. Cumple
Llevó su mano al hombro de la menor y se deshizo del bolso que en él sujetaba, en cuanto éste cayó al suelo, él se acercó aún más, sujetó su cintura con fuerza y la elevó, obligándola a abrazarlo por la cintura con las piernas. El beso se volvía cada vez más asfixiante, a tal extremo que sus pechos comenzaron a doler por la falta de aire.
Dejó su boca para bajar a su cuello, besando y mordisqueando con calma. Sus labios fríos sobre su piel la hacían estremecer, tal vez estaba dejándose tocar