29. Castigo
A la media noche todos ya habían abandonado la casa y Héctor había retirado a todos los guardias y sirvientas. Solo estaban ellos dos en esa mansión.
Regina acompañó a Héctor hasta una de las alas de la casa que no conocía. Abrió una puerta a un cuarto algo oscuro, ella tenía miedo de entrar pero él la empujó hacia adentro.
— Nadie en sus cinco sentidos podía contenerse ante eso...— dijo para excusarse — Tenía a mi padre en frente...
No acabó de hablar cuando recibió una bofetada que la tiró al