REY DE OROS. CAPÍTULO 37. Una historia sin adornos
REY DE OROS. CAPÍTULO 37. Una historia sin adornos
Costanza despertó en plena madrugada, sobresaltada sin saber bien por qué. Se giró en la cama y notó el vacío a su lado. El espacio donde debía estar Alaric estaba frío, como si llevara rato levantado. Se incorporó lentamente, envolviéndose en la sábana como en un capullo improvisado, y lo vio.
Estaba sentado en una de las butacas frente a la ventana, con la silueta recortada contra la luz tenue de la luna. Tenía los codos apoyados en las rodil