JOKER. CAPÍTULO 24. La naturaleza de una herida
JOKER. CAPÍTULO 24. La naturaleza de una herida
Akira llegó al área de quirófanos con pasos controlados, aunque por dentro sentía que todo le ardía. El olor a desinfectante todavía se le pegaba a la garganta y le dejaba un sabor amargo que no lograba tragar. Cada vez que cerraba los ojos veía la sangre de Sakura en sus manos, el contraste brutal contra su piel pálida. Pero no se permitió detenerse en eso, porque sabía que si lo hacía, algo dentro de él iba a romperse.
Se giró hacia el encargado de sus hombres, que esperaba a pocos metros, atento, con el gesto serio de quien ya sabe que las órdenes no van a ser suaves. El hospital seguía funcionando a su alrededor, enfermeras que pasaban deprisa, médicos hablando en voz baja, pero para Akira todo eso era solo ruido de fondo.
—Quiero un perímetro completo alrededor del hospital —dijo sin levantar la voz—. Nadie entra ni sale sin que tú lo sepas. Nadie.
El hombre asintió de inmediato, llevándose una mano al auricular.
—Y envía a dos de l