Ambos seguían parados uno frente al otro en la cocina con su controversia tratando de llegar a un acuerdo Vitto algo molesto exclamo ante la negativa de ella.
–Amanda, . . .¡NO HAY vuelta atrás! –al ver que ella se quedaba mirándolo, sin decir nada. La palidez que poco a poco fue mostrando su rostro indicó que iba entendiendo lo que significaban aquellas palabras–.
–No entiendo bien, . . . esa es la única forma, aunque se le vaya a hacer mal a tu hijo
–Yo no le hare ningún daño a mi hijo, eres