Esa madrugada en Villa Giordany el ambiente parecía con una calma engañosa. La luz del amanecer se extendía en los patios y entre los olivos donde el viento movía sus ramas, afuera parecía todo quieto, como si nada estuviera pasando, dentro de la casona aunque reinaba un silencio, pronto estallaría una tormenta. Alejandra en la penumbra de su habitación planificaba estrategias en la sombras para tensar hilos y manipular cualquier situación.
Ella había pasado la noche en vela, no busco consuelo desde que se había enterado de esa verdad, busco calculo. En el cenicero de la mesita de noche quedaban las cenizas de la carta que decidió quemar, entendía que con quemar aquella carta no había destruido el problema, solo lo había atrasado lo inevitable, el chantaje iba en aumento. La suma que pedían para comprar el silencio la presionaba en demasía y así mismo la humillaban en partes iguales.
--Ya no me harán más daño, ...--susurro en vos baja.--Nadie me dirá que hacer. Vitto será solo para m