Alejandra cerró la puerta del despacho de Vittorino con un portazo que retumbó por el pasillo de las oficinas Giordani. Había guardado la compostura frente a la familia,como siempre, con su sonrisa impecable y su tono cordial… pero por dentro ardía. La habían enviado fuera de Nápoles. A ella. A la única ahijada favorita de Alice.
A la pieza fundamental —según su propia visión— del emporio Giordani. Mientras tomo su maletín que se encontraba en la oficina de Vittorino salío de allí y decidió ret