Pu Erh "TÉ ROJO".
Estefanía.
Mis manos estaban cubiertas de la tierra que extra de los tiestos, ya podía sentir el cansancio de la faena; salí del invernadero por la puerta que daba a los jardines secretos que me había mostrado el conde; no me había percatado de esa conexión del invernadero con los jardines hasta que detallé el lugar con más tranquilidad. No había sabido nada de Arturo en casi una semana, y tampoco me atrevía a preguntarle a Mariana. Por otro lado, extrañaba sus charlas. En una noche me había