Mundo ficciónIniciar sesión
Mil punzadas, como si se tratasen de alfileres que se me clavaran en la cabeza y en todo el cuerpo, me atacaron de repente. Yahadet me aconsejó que debía respirar profundamente para que la desagradable sensación pasara.
—¿Te encuentras bien Adrián? —me preguntó Nahe al verme en tan mal estado.
—Siento que el aire me asfixia, me lastima &m







