LA MUERTE DE LILIAN.
Estefanía.
Los gritos siguieron llenando el silencio de la casa. Rodolfo subió apresuradamente hacia la habitación de su esposa y luego, desde la ventana, les hizo señas a Guillermo y al sacerdote para que lo siguieran. Por la mirada incómoda, pude deducir que algo nefasto pasó y tenía que ver con Lilian, de eso no tenía la menor duda. Perturbada, quise abandonar aquella casa y así lo hice cuando oí los sollozos de Elizabeth. A gritos decía que Lilian había muerto, confirmando mis sospechas.