LOS OPONENTES SE PRESENTAN.
—«¡Debes marcharte esta misma noche!» —dijo Bacco, apenas se hizo visible. Nahe, a su vez, continuó silente y con los ojos cerrados. En eso, los tres hombres se pusieron en círculo, sus ojos internos se iluminaron y sus luces se unieron en un mismo punto. Con asombro observé cómo las luces unidas como un rayo formaron una sola que ascendió hasta el techo, lo traspasó y prosiguió hacia el infinito, como si enviaran un mensaje al cielo.
—Existen acciones —manifestó uno de ellos.
—Puedo obs