APARENTE CALMA.
—Se encuentra en frío, condesa, y puede pescar un resfriado, recuerde que no ha estado muy bien de salud —giré para encontrarme con el rostro de Istvan.
—¡Nunca más se atreva a ponerme una mano encima!
—Disculpe, no era mi intención molestarla, pero llevo rato buscándola y parecía que se había perdido.
—No lo escuché —respondí seca.
—Eso lo dejó meridianamente claro, por eso me atreví a hacer lo que hice. —No dije nada ante su explicación—. Mariana fue a buscarla a su camarote, pe