Gaia
Me encontraba frente al espejo, admirando mi vientre todavía plano, una superficie suave bajo mis dedos que guardaba el secreto de la vida que comenzaba a formarse. Mientras lo hacía, mi imaginación volaba sin frenos, proyectando cómo se vería y se sentiría en unos meses más, cuando la vida que crecía en mi interior comenzara a reclamar su espacio. Una alegría desbordante, casi dolorosa de lo pura que era, inundó mi pecho, haciéndome suspirar frente a mi propio reflejo.
Sin darme cuenta,