Punto de vista de Kara
La mañana amaneció en una quietud silenciosa que casi engañaba. La luz del sol entraba por las cortinas de mi apartamento y jugaba con su luz dorada en el suelo. Desde fuera, todo parecía tranquilo. Calma.
Pero bajo esa calma...
Se avecinaba una tormenta.
Me paré frente al espejo, con la mano firme mientras me recogía el pelo en una sencilla coleta baja. Mi maquillaje era ligero, casi natural, lo que a su vez hacía que mi rostro pareciera más suave, más frágil.
Perfecto.