La sentencia fue un jueves.
Se despertó esa mañana y se quedó quieta un momento, como hacía todas las mañanas.
Reflexionando.
A Ada le faltaba una semana para la fecha prevista del parto.
La ciudad seguía con su rutina de jueves.
Xavier ya estaba despierto a su lado. Lo notó por su respiración.
—Nerviosa —dijo ella.
—No —dijo él.
—Yo tampoco —dijo ella.
Una pausa.
—Eso no es del todo cierto —dijo él.
—No —dijo ella—. No del todo.
Se incorporó.
Su cuerpo era diferente al de hacía seis meses. Dif