Martin volvió a llamar en cuarenta segundos.
—No contesta —dijo Martin. Su voz tenía ese tono tenso y controlado de alguien que controla el miedo concentrándose en la información—. He llamado tres veces.
—¿Por dónde vuelve a casa desde el restaurante? —preguntó Kara.
—Coge la línea 6 desde Bleecker —dijo Martin—. Siempre lo hace. Blake, deberías coger un coche, dice que prefiere el tren. —Las palabras le salieron un poco entrecortadas—. Kara, ¿qué está pasando?
—Ve a su apartamento —dijo ella—.