—Aquí está —dijo Xavier.
Kara miró la fachada del restaurante.
Estrecha. Sin letrero visible desde la calle. Una puerta que, si no te fijabas bien, parecía la de un edificio residencial. El tipo de lugar que llevaba décadas allí y nunca había necesitado anunciarse porque quienes lo conocían seguían volviendo y recomendándolo a las personas adecuadas.
—¿Estás seguro? —preguntó ella.
—Blake fue muy específico con la calle y el color de la puerta —dijo Xavier—. No fue tan específico sobre si acept