NO ES UNA CASUALIDAD.
La noticia de la desaparición del rey se esparció como un incendio forestal en el palacio. Un manto de preocupación cubría a todos los presentes en el salón, y la tensión se palpaba en el aire. Rania luchaba por contener las lágrimas que amenazaban con desbordarse, mientras Zulema mantenía una expresión de angustia y desesperación. Samir, a pesar de la gravedad de la situación, parecía más concentrado en consolidar su posición de poder y Rania sabía por qué.
Mahir ya se h