ATAQUE.
—Debo irme…
—Samir… —Rania se atrevió a tomar sus manos—. Quiero saberlo… quiero estar preparada… —Samir bajó la mirada a sus manos tomadas.
—Solo debes saber que va a ser un caos el palacio. Tú no debes temer, tengo todo bajo control.
—¿Mi hijo?
—No pasará nada… confía en mí… —Samir estaba por salir, cuando Rania volvió a retenerlo.
—Quien ha hecho daño a mi bebé, es tu madre… ¿Cómo puedo confiar?
Samir frunció el ceño, y tomó las mejillas de Rania. Y lo juraba, quería esquivar s