QUIERO QUE HAGAS ALGO POR MÍ…
El silencio se instaló en la habitación, pesado y denso como una losa. Madison miraba a Rashid con una mezcla de curiosidad y nerviosismo, mientras Omar se sentía cada vez más incómodo ante la situación que se había desencadenado.
Rashid luchaba por controlar las emociones que amenazaban con desbordarse en su interior. Había pasado tantos años sin saber de la existencia de Madison, sin imaginar siquiera que tenía una hija, y ahora se encontraba frente a ella, sin