SIN RETORNO…
El corazón de Madison se hundió ante la idea de que Omar pudiera dejarla después de todo lo que habían compartido esa noche. Sin embargo, se obligó a mantener la compostura sabiendo que no podía retenerlo si tenía asuntos urgentes que atender.
Omar caminó hacia ella, y luego se detuvo al ver todo lo que preparaba.
—Buenos días… —ella sonrió de forma plana—. ¿Está todo bien?
Omar negó.
—Buenos días… huele muy bien, aunque no tenías que hacerlo… —ella se giró mirando la comida.
—Ya e