LYDIA
El fuerte aroma a café recién hecho fue lo que me sacó del sueño.
Me incorporé de golpe en la cama porque aquello era bastante inusual.
Adrian nunca hacía café.
Para eso tenía gente, y estaba completamente segura de que ni siquiera había pasado la noche en casa. Entonces… ¿quién demonios estaba en la cocina?
Me puse una bata rápidamente y bajé las escaleras para comprobar si había un ladrón.
Como si un ladrón se pusiera a preparar café.
No había ninguno.
Encontré a Adrian sentado en la is