REINA DEL MAR. CAPÍTULO 58. Un corazón agonizante
REINA DEL MAR. CAPÍTULO 58. Un corazón agonizante
Hay un momento donde el tiempo se detiene. Donde el aire se espesa como miel y me ahoga sin necesidad de tocarme. Ese momento es ahora, cuando salgo al pasillo, doblo una esquina y lo veo a él.
Ren.
Con ese bebé en brazos.
Se detiene justo frente a mí, tan cerca que casi puedo oler el perfume dulce del niño, y mi corazón se estremece.
—Perdón —dice, sonriendo como si esto fuera una comedia romántica y no mi infierno personal—. No te vi. Casi te