REINA DE HIELO. CAPÍTULO 12. Un juego peligroso
REINA DE HIELO. CAPÍTULO 12. Un juego peligroso
Bajamos hasta el estacionamiento y juro que puedo sentir cómo se muerde la lengua para no preguntar quién es Oskar. Pero supongo que al final le gana lo dominante, porque apenas alcanzamos mi auto, apoya un a mano en mi puerta para que no pueda abrirla mientras me interroga.
—No tienes compañero de piso —declara como si estuviera haciendo un razonamiento interno—. Pero un hombre tiene la llave de tu casa. ¿No crees que el tal Oskar pudo tener algo