CAPÍTULO 16. La chica dulce, torpe y perfecta
CAPÍTULO 16. La chica dulce, torpe y perfecta
La voz estridente que viene desde la puerta es como un arañazo en una pizarra. Solo de escucharla se me eriza la piel, pero no es del todo desconocida para mí. Sabía que la señorita Camela llegaría a esta hora, tal como sabía que el señor del carrito de limpieza casi atropellaría a Christian: Al señor de la limpieza le pagué bien, porque se sabe todos los chismes de esta empresa, en especial que los jueves esta hora, después de su sesión semanal con