CAPÍTULO 12. El club de los poderosos
CAPÍTULO 12. El club de los poderosos
Mientras el gerente y su nuevo ex empleado salen de mi vista, Ruby me pasa un pañuelo húmedo por el labio y la barbilla, y Verónica me observa fijamente con los brazos cruzados. No dice nada al principio, pero esa mirada suya es más que suficiente porque me conoce. Me conoce demasiado bien como para saber que yo no soy de las que va exigiendo despidos ni arruinándole la vida a la gente.
Unos segundos después su voz por fin rompe el silencio.
—¿Vas a decirno