Mundo ficciónIniciar sesiónEl servidor cifrado emitió un pitido apenas audible en la penumbra del estudio improvisado que Igor había establecido en el ala este del château. Las tres de la madrugada marcaba el reloj de péndulo cuando la notificación apareció en su pantalla, interrumpiendo el análisis de rutas de escape que había estado perfeccionando durante las últimas semanas.
El remitente lo hizo fruncir el ceño: una dirección encripta







