Las puertas del elevador se abrieron directamente a un apartamento que parecía sacado de revista de arquitectura. Ventanales de piso a techo con vista panorámica de Madrid. Muebles minimalistas en tonos grises y negros. Todo gritaba dinero, poder y control.
Todo gritaba Liam.
—Este no es tu apartamento —dijo Danna, retrocediendo hacia el elevador—. Este es de él.
Sophia bloqueó su salida con el cuerpo, escribiendo frenéticamente: "Es de mi hermano. Vivo aquí con él. Pero no está, lo juro. Salió