Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio en la oficina de seguridad era tan denso que parecía sólido. Emma permanecía de pie frente al escritorio de acero, con las manos apretadas a los costados mientras observaba las fotografías esparcidas sobre la superficie metálica. Cada imagen representaba una pieza del rompecabezas que Dmitri había construido con paciencia de depredador: ella saliendo del edificio, ella en la cafetería de la esquina, ella caminando por el parque con







