Mundo ficciónIniciar sesiónLa prisión de mujeres de Auckland huele a desinfectante industrial mezclado con desesperación humana, y cuando te reconocen como "la puta de los videos", descubres que las rejas no son la única forma de cautiverio.
El proceso comienza en una sala sin ventanas donde dos guardias—una maorí de mediana edad con expresión aburrida y otra más joven, rubia, que masca chicle—le ordenan desnudarse.
—Ropa en la bolsa. Todo.
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