Mundo ficciónIniciar sesiónLa maleta de Valentina yacía abierta sobre la cama de la habitación de huéspedes, una explosión controlada de seda negra y algodón blanco que contrastaba con las paredes color marfil. Danna observaba desde el borde del colchón, las piernas cruzadas, los dedos entrelazados sobre el regazo como si necesitara anclar las manos a algo tangible.
—¿París estuvo bien? —preguntó, la voz apenas un murmullo que compet&iacu







