Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa insistencia había comenzado a las siete de la mañana, cuando Danna bajó las escaleras con Leonardo en brazos y encontró a Igor bloqueando la puerta principal como si fuera parte de la estructura arquitectónica.
—Quedarse casa —dijo sin preámbulo, los brazos cruzados sobre el pecho—. No salir.
Danna lo rodeó, dirigiéndose a la cocina donde la cafetera ya gorgoteaba su promesa matutina de cordura artifici







