Mundo ficciónIniciar sesiónEl pitido constante de los monitores había adquirido un ritmo casi hipnótico después de cuarenta y ocho horas. Danna mantenía la vista fija en la pequeña figura dentro de la incubadora número tres, observando cómo el pecho diminuto de Leonardo se alzaba y descendía con una regularidad que no había tenido dos días atrás. Los números en la pantalla digital marcaban 1.4 kilogramos. Doscientos gramos más qu







