Perdida en sus pensamientos, Tessa salió de la universidad con la mente hecha un torbellino. Las palabras de Felicia resonaban en su cabeza, como ecos insistentes que no la dejaban en paz. Mientras caminaba, su móvil vibraba sin parar dentro de su mochila, interrumpiendo su caos mental. Decidida a encontrar un momento de calma, se detuvo y se sentó en los jardines externos de la universidad.
El aire fresco le acarició el rostro mientras miraba a su alrededor. La belleza del lugar contrastaba co