Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn cuanto abandona la zona vecinal del barrio nos incorporamos a la autopista. Todo se pierde como si de una estela fugaz se tratara, los coches que hay a nuestro alrededor se pierden tan rápido como los árboles y las casas. Cuando el panorama comienza a darme dolor de cabeza, cierro los ojos y hundo la cara en su espalda, disfrutando de su fragancia para recordarla cuando se haya ido.
Sólo con pensar que dentro de poco volverá a marcharse provoca que ese co







