Mundo ficciónIniciar sesión—¿Puede quedarse, mami? Por fa —pidieron mis hijas y yo suspiré.
No podía creer la influencia que ponían en mí esos tres pucheros en sus caras.
A punto de aceptar, su beeper me salvó. Fabián leyó el mensaje que había recibido.
—Tengo que ir al hospital, lo siento, chicos —dijo y, besando a los tres, se despidió de ellos.
Las chicas ya estaban en la cama, así q







