Mundo de ficçãoIniciar sessãoCerca de las seis de la mañana llegué a Santa Clara, dirigiéndome a la dirección que me había dado mi amiga. Allí me encontré con Rocío, que me esperaba recargada a su auto.
—No lo vayas a matar sin preguntarle nada, ¿de acuerdo? —dijo burlona y asentí con una mueca que quiso ser una sonrisa.
Sabía que ella bromeaba, pero yo realmente tenía ganas de matarlo.
Tocamos a la







