Ares Miller.
La mano del bastardo se unió con la mía, y solo noté su apretón duro, pero en el instante en que él iba a decirme algo, su teléfono sonó, y él miró hacia alrededor.
—¿Podemos conversar? —asentí mirando mi auto y sacando mi celular para avisarle a Anthony que lo sacaran de aquí.
Pero en el instante escuché cómo él contestó la llamada, y me indicó que me subiera a su auto, y por supuesto que lo hice. Ambos nos sentamos en la parte de atrás.
—¿Qué pasa? ¿Cómo que está llorando? —su ma