Mundo ficciónIniciar sesiónGálata recibió cada estocada de Adriano, sin dejar de gemir, cada embiste la acercaba un poco más a esa cúspide de placer que tanto añoraba, dónde tenía mucho tiempo de no ir, se sintió tan excitada, ese hombre era pura pasión, fuego, no obstante, su conciencia, que al parecer era su peor enemiga en ese momento, le trajo los recuerdos del último encuentro con Matteo.
«Esto es solo sexo, al final ten







