Capítulo 46. Todo acabó
Lucía vio cuando su madre arremetió contra ella dispuesta a acabarla, la sostuvo con fuerza, tratando de impedirlo, porque no quería hacerle daño, en ese momento del forcejeo, pudo darse cuenta de su mirada oscura, vacía, como si no hubiera nada y eso le causó tristeza, es como si fuera una cáscara vacía desprovista de todo sentimiento.
―¡Mátala! ―seguía gritando su tía con vehemencia.
Lucía gritaba desesperada.
―¡No! ¡Mamá… no! ¡NO!... ¡POR FAVOR, MAMÁ! ―gritaba conteniendo las lágrimas, por