(Dante — perímetro sur, antes del amanecer)
El límite sur de la hacienda olía diferente a ayer.
No a tierra de montaña ni al aire frío de la hora previa al alba. Olía a algo más específico: la ausencia deliberada de aroma emocional que produce alguien entrenado para no dejar rastro.
Dante se detuvo.
Respiró.
Lo hizo dos veces más, orientando la percepción hacia el tipo de lectura de baja señal que los Voraces con décadas de práctica podían sostener sin esfuerzo visible.
La mayoría de los humano