POV SCARLETT
Moscú olía a nieve fresca y a hormigón quemado. Nos habíamos instalado en un antiguo palacete de la era zarista en el centro de la ciudad mientras la reconstrucción de nuestra mansión avanzaba a marchas forzadas bajo la supervisión de un Mateo que no dormía. Pero la paz era un concepto ajeno a nosotros.
Klaus estaba sentado en su nuevo despacho, rodeado de mapas tácticos y pantallas que monitoreaban las fronteras. Sus ojos, con ese nuevo e inquietante anillo dorado rodeando el azul