Asher
Luca asintió una vez. Me levanté lentamente y caminé hacia la ventana que daba a la mansión.
—Todavía podemos traernos a Fabio y hacer que lo suelte todo por las malas —comentó.
—Quiero a Fabio cómodo —respondí—. Quiero que crea que no sabemos nada. En el segundo en que se ponga nervioso, huirá o nos llevará a un callejón sin salida.
—Así que seguimos vigilando.
—Seguimos vigilando.
Luca se quedó en silencio por un momento antes de volver a hablar.
—¿Y Ariella?
Eso apretó algo de i